El Maestro

Salvador Oliver Urdiales nace en agosto de 1968 en la ciudad suiza de Zurich, donde sus padres habían emigrado años atrás como tantos otros españoles de la época. No obstante, pocos meses después volvía a España para instalarse en el barrio de El Perchel de la capital malagueña, barrio que desde aquella tierna infancia ha venido marcando el carácter y personalidad de Salvador, entusiasta y apasionado de Málaga y sus tradiciones, en especial por el mundo de las hermandades y cofradías de Semana Santa.

Desde su juventud, ha pertenecido a la Hermandad de La Estrella y a la Archicofradía de La Esperanza, siendo un enamorado de las imágenes de las dolorosas de ambas corporaciones. También es hermano de las otras dos cofradías radicadas en la Parroquia de Santo Domingo, los Dolores del Puente y la Congregación de Mena, reafirmando así su interés por su barrio de El Perchel y su entorno cofrade más cercano.

Siendo albacea de la Hermandad de la Estrella, y deseoso de engrandecer el ajuar de su querida dolorosa, comienza a realizar en su domicilio sus primeras piezas de bordado, y gracias a su vinculación con la Archicofradía de la Esperanza, puede estudiar minuciosamente las importantes obras de bordado que atesora esta corporación. Sin embargo, su primer encargo no le llegaría hasta el año 1990, siendo el mismo la toca de sobremanto de su querida Virgen de la Estrella, a la que, como él mismo reconoce, le debe el haberse dedicado a este oficio.

El maestro Slavador Oliver

Su decisión de fundar un taller y dedicarse de forma profesional al bordado en oro se remontan a mayo de 1993, estableciendo su primera sede en un edificio de la céntrica calle Santa Lucía, para trasladarse pocos años después, a un cercano emplazamiento de la calle Luís de Velázquez. Sin embargo, fue en julio de 2008 cuando vio cumplido su anhelo de tener su taller en su querido barrio, contando en la actualidad con un amplio local en el número 2 de la perchelera calle Muñoz Torrero.

Desde sus inicios, y gracias al carácter meticuloso y perfeccionista de Salvador Oliver, su taller ha ido formando a un buen número de bordadores y ha realizado cuantiosos ejemplos de bordado artesanal para Hermandades y Cofradías, contando con piezas de gran singularidad y maestría, debidas en gran medida al constante estudio de las distintas disciplinas del bordado, a la investigación y desarrollo de nuevas técnicas y a la regeneración y recuperación de otras perdidas en el tiempo.